"El Viejo Ranchón" |
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| El viejo Rancho; que recuerdos. Hay veces que saboreando una taza de café, me vienen a la mente viejos recuerdos y anecdotas que se vivieron en el Viejo Ranchón De Guajataka. En que fecha se construyó, vaya usted a saber; pero para la epoca en que se le entregó a mi amigo Lorenzo Santiago (Big Boots) su parcho de Star y a mi el de Tenderfoot ya el Ranchón era viejo. Confieso que siempre me asaltaron presagios de que algun día lo derrumbarían. A la larga asi fue bajo la pobre incumbencia del ejecutivo de turno Mr. Melvin Hunter. Lloré mucho el día en que me enteré que lo habían derrumbado. Fue mejor que yo no hubiese estado allí. Hubiesen tenido que sacarme, muerto por un infarto, o arrestado por desobediemcia civil. Lo derrumbaron al fin pero no asi de mi memoria. Fue, durante el verano del 1967. Corría el més de mayo y por alguna extraña razón hacia bastante frío. Había llegado allí hacia ya unas semanas para participar como Staff de verano de Guajataka. Lo primero que hice fué como de costumbre, abrazar a uno de sus inmensos postes, darle un beso y .. pedirle la bendición a mi Ranchón. ¿Que era una cosa estupida? No definitivamente que nó. A mi el Ranchón me hablaba, me cuidaba, me bendecia; era como un viejo abuelo que veia una vez cada años en el verano. El Ranchón era especial. Allí en las afueras del viejo Ranchón, las líneas de mochilas nitidamente empacadas comenzaban a adornar el area. Encima de las mochilas, los abrigos de lana con una veintena de parchos cosidos a manos por aquellos scouts de aquella época que atesoraban escutismo como lo más preciado de su alma. El gusto mio, era pasar mi mirada por sobre aquel despliegue de abrigos y ver los parchos que mis compañeros scouts habian cosido. Una vez satisfacía mi vista y mi alma, bajaba por la parte lateral del Ranchón hasta el comedor que estaba ubicado en la parte de abajo. Allí, sentados en una mesa: estaba el grupo de siempre. Hector Acevedo, Gingo Godreau. Eddie Iñesta, Lorenzo Santiago, Bruce Mc Andless, Franklyn Martinez, Jorge Garcia, Coco Mangual, Peter Lugo, Pepe Goyco y otros. Hermano Luigi, ¿cómo estás? Todos se pusieron de pie y acto seguido el consabido apretón con la mano izquierda y las tres palmadas en el lado superior derecho de mi hombro (¿te acuerdas Papito?) ¿Quieres café? Preguntaron; aún no (conteste). Pues agarra una taza de puya y sientate. Que me sentara entre aquel grupo para mio era como haber logrado la digna Vigilia. Esos eran mis ídolos. Allí me quede junto a ellos charlando de mil temas y viendo como desde lo lejos, se acercaba por el lago mi amigo y hermano de Logia Fernando "Tusa" Llavona. |
Llavo como cariñosamente le deciamos, era
parte del equipo acuatico y tenia por costumbre (permiso que el mismo se adjudicó)
pararse en la parte trasera de la canoa y dar unos pequeños saltos empujando la misma
hacia al frente con su peso. Vaya miren quien viene ahí; el Llavo, que tipo loco. Si lo agarra Don Mano lo cuelga. Viendole hacer eso, todos reiamos con la locura. A unos metros de él, la figura imponente de Don Frank Wadsworth que regrasaba de su paseo mañanero en Kayak. Tal vez, el primer Kayak que vi en mi vida lo trajo don Frank a Guajataka. Buenos días (resono con fuerza una voz familiar tras nosotros) era Don Mano. Impecable como siempre; oloroso a recien duchado, con él uniforme impecable, su figura Quijotesca, de gran altura. Con su abrigo rojo de lana sonriendo y mirando al lago mientras tras su blanco bigote sonreía. Ese sinverguenza de Llavona me va a matar del corazón haciendo esas locuras en el lago. El coraje que más me da es ver que detrás de el viene Frank riendole esa gracia. Uno de estos días me va a agarrar con coraje y los voy a botar a los dos: a Llavo por la locura y al viejo travieso de Frank por apadrinarlo. ¡Don Mano! no hable así, que si a usted lo dejan, tambien daría su brinco en la canoa. ¿Yo? Bahhh, será para que Helen me mate. Eso se lo enseñe Yo a hacer a Frank antes de que Llavo usara pañales; ja ja Asi trasncurria Guajataka en el Ranchón, que era el punto de reunión para todo lo imaginable. En las noches, estando el comedor repleto de scouts, era el Ranchón el area de cena, de canciones, de chistes, de entrega de premios, de poder escuchar las voces de más de trescientos scouts lidereados por "Político" cantando marinero que vas a la vela, a la vela y al timón. De reuniones de nuestra amada Logia, de la venerable Vigilia y hasta para la entrega de Castor de Plata cuando dicho galardón lo ganaba quien verdaderamente lo merecia (lo siento Lorenzo, las cuento como las veo; soy como el Quijote; le tiro lanzas a los molinos). Al terminar la noche, nos ocupabamos de que se quedara todo cerrado, todo limpio, todo recogido. No podiamos fallarle al viejo Don mano en esas cosas. Al marcharnos a dormir, mirabamos atras y ver el Ranchón que tal vez con su imponente figura, cual anciano abuelo nos echaba la bendición y se quedaba guardando la luna por nosotros hasta que el trino del Zorzal nos despertaba al día siguiente. Que viva el Ranchón en nuestra memoria, que nunca muera su visión de nuestros corazones. Que sirva el olor de sus tablas y del ruido de su viejo suelo como estímulo para que sigamos orientando a nuestros scouts por el camino recto. Saludos a todos; hermanos de la Tropa 25 que pudimos vivir estas estampas. A ti Lorenzo por ser parte de mi historia y mis recuerdos y a ti Jimmy Torreullas porque si alguien ha vivido la leyenda, has sido tu. Cariños : Luigi |
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